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SOMOS DISTINTOS, SOMOS BÉLGICA

CERVEZAS ESPECIALES

NUESTRA HISTORIA

“La idea de Pisa siempre fue el bar. Estábamos en la cervecería laburando y caían fotos de locales que mandaba él. Sin decir nada, solo mandaba fotos de locales -se ríe-. Él quería tener un bar”, dice Aftyka. En noviembre de 2016, Picciani cumplió su sueño: en la esquina de la Avenida Pedro Goyena y Del Barco Centenera, en Caballito, abrieron el bar Bélgica.

“Nos dábamos cuenta de que era mucho más negocio que una fábrica y con mucho menos riesgo. Cuando empezamos, hace casi un año y medio, todavía no estaba tan saturado el mercado. En Caballito era el tercer o cuarto bar y hoy hay 12”, cuenta Picciani. “Otra razón es que era el plan original, empezar con la fábrica y en algún momento poner el bar, que era el sueño de él”, le suma Lorán.

El primer año, sin embargo, Bélgica consumió casi la totalidad del tiempo del ahora exbancario. “No conocíamos el rubro y fue un caos acostumbrarse a un bar. Es otro rubro, otra gente. Recién ahora que vamos por el cuarto o quinto gerente, él pudo desligarse un poco”, relata Aftyka.

Aunque Bélgica es un emprendimiento que involucra a Juguetes Perdidos, decidieron no identificarlo como el bar de la fábrica. Por un lado, sabían que no podrían abastecerlo, o que, de hacerlo, no podrían distribuir a otros bares.

Poner el bar los enfrentó al desafío de repensar la imagen de marca que querían. “Como en Bélgica”, cada cerveza se sirve en una copa distinta, algo que aplican también en la fábrica: a los bares a los que distribuyen su producto, les proveen «la cristalería adecuada» y les hacen firmar un contrato en el que, entre otras cosas, se comprometen a servir sus cervezas en las copas de Juguetes Perdidos.

Nota extraida de La Nación